Sequedad vaginal y dolor en las relaciones: la menopausia de la que no se habla
La sequedad vaginal y el dolor durante las relaciones son síntomas frecuentes tras la menopausia y forman parte del llamado síndrome genitourinario. Te explicamos por qué ocurre, qué dice la evidencia y por qué existe tratamiento eficaz aunque muchas mujeres no consulten.

Respuesta breve
La sequedad vaginal y el dolor en las relaciones tras la menopausia forman parte del síndrome genitourinario de la menopausia, causado por la bajada de estrógenos, y afectan a cerca de la mitad de las mujeres posmenopáusicas, aunque muchas no lo consultan. Tienen tratamiento eficaz: hidratantes y lubricantes como primer paso y, si no bastan, estrógenos vaginales a dosis bajas u otras opciones con receta, tras una valoración médica.
Puntos clave
- La SEGO sitúa como primera línea los hidratantes vaginales (evidencia IA) y los lubricantes (IIB); si no bastan o los síntomas son moderados o intensos, el tratamiento de elección son los estrógenos locales (IA).
- Una revisión Cochrane de 30 ensayos con 6.235 mujeres no encontró diferencias de eficacia entre las distintas presentaciones de estrógeno vaginal, y sí mejoría frente a placebo, con evidencia de calidad baja.
- La guía de AUA, SUFU y AUGS de 2025 recomienda ofrecer estrógeno vaginal a dosis bajas para la sequedad y el dolor en las relaciones, y señala que no hay evidencia que lo vincule con el cáncer de mama ni que aumente el de endometrio.
- La ficha técnica del estriol vaginal (Ovestinon) advierte de que la seguridad endometrial más allá de un año es incierta: si el tratamiento se repite, debe revisarse al menos una vez al año.
Hay síntomas de la menopausia que se comentan con naturalidad, como los sofocos, y otros que quedan en silencio. La sequedad vaginal, el picor, la irritación o el dolor en las relaciones sexuales suelen pertenecer a este segundo grupo. No es una cuestión menor ni algo que haya que asumir sin más: existen tratamientos eficaces y bien estudiados. En este artículo te explicamos qué ocurre en el cuerpo, qué dice la evidencia y qué opciones se manejan, siempre desde un punto de vista divulgativo y nunca como sustituto de una valoración médica individual.
Qué es el síndrome genitourinario de la menopausia
El síndrome genitourinario de la menopausia (SGM) es un término que la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) recoge para sustituir al antiguo 'atrofia vulvovaginal'. Agrupa el conjunto de signos y síntomas genitourinarios asociados a la disminución de estrógenos que acompaña a la menopausia. El cambio de nombre no es solo cosmético: refleja que el problema no se limita a la vagina, sino que puede afectar también a la vulva y a las vías urinarias.
Cuando los niveles de estrógenos bajan, los tejidos de esta zona pierden elasticidad, grosor y lubricación natural. De ahí aparecen la sequedad, la irritación, el picor y el dolor en las relaciones, que en términos médicos se llama dispareunia.
Es mucho más frecuente de lo que parece
Aunque se habla poco de ello, se trata de una afección común. Según datos publicados en Mayo Clinic Proceedings, en la fase posmenopáusica la prevalencia de la atrofia vulvovaginal es cercana al 50 %, y es una afección infradeclarada. Otras revisiones apuntan que, sin reemplazo estrogénico, un tercio de las mujeres experimenta síntomas de vaginitis atrófica como sequedad, irritación, picor o dolor en las relaciones.
Otras revisiones más recientes dan horquillas más amplias, que cambian mucho según el estudio y la forma de preguntar, y señalan que una parte importante de las afectadas no recibe tratamiento. Conviene tomar esas cifras con cautela, porque proceden de revisiones y no de una fuente primaria de máximo nivel, pero apuntan en la misma dirección: son síntomas frecuentes y a menudo no tratados.
Que sea frecuente no significa que haya que resignarse. La disminución de estrógenos explica por qué ocurre, pero existe tratamiento y puede mejorar mucho la calidad de vida.
Qué dice la evidencia sobre el tratamiento
La SEGO plantea un enfoque por escalones. La primera línea del SGM vaginal son los hidratantes, con evidencia de nivel IA, y los lubricantes, con nivel IIB. Cuando estos resultan insuficientes, o en casos moderados o intensos, el tratamiento de elección son los estrógenos locales, también con nivel IA. Si además hay síntomas vasomotores como los sofocos, entra en juego el tratamiento hormonal sistémico.
Es importante entender qué hace cada cosa: los lubricantes e hidratantes alivian los síntomas, pero no revierten los cambios del tejido. Los estrógenos locales, en cambio, actúan sobre la causa.
Una revisión sistemática Cochrane de 30 ensayos clínicos aleatorizados concluyó que no había diferencia de eficacia entre las distintas preparaciones de estrógeno intravaginal, y que todas mejoraron los síntomas de la atrofia vulvovaginal frente a placebo. En la misma línea, otra revisión de 19 ensayos con 4162 mujeres concluyó que los estrógenos tópicos disponibles son igualmente eficaces entre sí para tratar la atrofia vaginal. La guía de AUA, SUFU y AUGS de 2025 recomienda ofrecer estrógeno vaginal local a dosis bajas a las pacientes con SGM para mejorar molestias vulvovaginales, sequedad y dolor en las relaciones.
Desmontando el miedo: seguridad de los estrógenos locales
Uno de los grandes frenos para consultar es el miedo a las hormonas. Merece la pena separar los datos del miedo. La revisión Cochrane de 2016 no encontró diferencias en los efectos adversos entre las distintas presentaciones de estrógeno vaginal ni frente a placebo. La guía de AUA, SUFU y AUGS de 2025 señala que no existe evidencia que vincule el estrógeno vaginal local a dosis bajas con el desarrollo de cáncer de mama, y que este tratamiento no aumenta el riesgo de hiperplasia endometrial con atipia ni de cáncer de endometrio.
Aun así, hay matices que la ficha técnica recoge con honestidad. En el caso del estriol vaginal, la seguridad endometrial a largo plazo, más allá de un año, o con uso repetido, es incierta, por lo que si el tratamiento se repite debe revisarse al menos una vez al año. Estos matices no contradicen la seguridad general de las dosis bajas locales, pero explican por qué el seguimiento médico es parte del tratamiento.
Las opciones autorizadas en España
A título informativo, y sin que esto sea una recomendación para tu caso concreto, estas son algunas de las opciones autorizadas en España según sus fichas técnicas:
- Estriol vaginal (Ovestinon): indicado para los síntomas de la atrofia vaginal por deficiencia de estrógenos en mujeres posmenopáusicas. La ficha técnica describe una pauta inicial de un óvulo al día durante un máximo de 4 semanas y un mantenimiento de un óvulo dos veces por semana. A esa pauta de dos veces por semana, la exposición sistémica al estriol permanece dentro del intervalo posmenopáusico normal y no se recomienda añadir progestágeno.
- Estradiol vaginal en comprimidos de dosis baja: disponible en España, con una pauta inicial de un comprimido al día durante 2 semanas y un mantenimiento de un comprimido dos veces por semana.
- Prasterona (Intrarosa, óvulos de 6,5 mg): se metaboliza en compuestos estrógenos; según su ficha técnica, los riesgos de la terapia hormonal sistémica se aplican en menor medida a los estrógenos vaginales. Está contraindicada si hay diagnóstico actual, antecedentes o sospecha de cáncer de mama, y no se ha estudiado en mujeres con cáncer de mama activo o previo.
- Ospemifeno (Senshio, comprimidos de 60 mg por vía oral): es un modulador selectivo del receptor de estrógenos, indicado para la atrofia vulvovaginal sintomática que afecta a la calidad de vida. Su ficha técnica advierte de que no puede excluirse el riesgo de acontecimientos cerebrovasculares.
Sobre el cáncer de mama, la guía de AUA, SUFU y AUGS de 2025 indica que ni la prasterona vaginal ni el ospemifeno aumentan el riesgo de cáncer de mama. Ahora bien, conviene ser transparente: sus fichas técnicas son más estrictas. La de la prasterona la contraindica si hay diagnóstico actual, antecedentes o sospecha de cáncer de mama; el ospemifeno no se ha estudiado formalmente en mujeres con antecedente de cáncer de mama y su ficha indica usarlo solo cuando se ha completado el tratamiento del cáncer, incluido el adyuvante. En esa situación, la decisión requiere una valoración especializada.
Hablar de ello es el primer paso
La sequedad vaginal y el dolor en las relaciones no tienen por qué aceptarse como parte inevitable de envejecer: son síntomas con nombre, con explicación y con tratamiento respaldado por la evidencia. La elección de la pauta corresponde siempre a una valoración médica individual.
Ponerle palabras es el primer paso; el segundo puede darse hoy mismo. Lo que sí existe hoy en España es un tratamiento de menopausia con evaluación previa, prescripción cuando procede por un médico colegiado y seguimiento continuo. Si quieres saber si encaja en tu caso, puedes comprobar si eres apta.
Fuentes
- Síndrome genitourinario de la menopausia: recomendaciones de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (Palacios et al., Prog Obstet Ginecol 2019)
- Vulvovaginal atrophy (Mac Bride, Rhodes y Shuster, Mayo Clin Proc 2010)
- Local oestrogen for vaginal atrophy in postmenopausal women (Lethaby et al., Cochrane 2016)
- Genitourinary Syndrome of Menopause: AUA/SUFU/AUGS Guideline (2025)
- Ficha técnica de Ovestinon 0,5 mg óvulos (CIMA, AEMPS)
- Menopause: identification and management (NICE guideline NG23)
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Empezar evaluaciónPreguntas frecuentes
¿Los lubricantes sirven para la sequedad vaginal de la menopausia?
Sirven para aliviar, sobre todo en las relaciones, y los hidratantes vaginales son el primer escalón que recomienda la SEGO. Lo que no hacen es revertir los cambios del tejido: si no bastan, o las molestias son moderadas o intensas, el siguiente paso son los estrógenos locales, que actúan sobre la causa.
¿Los óvulos o cremas vaginales para la menopausia necesitan receta?
Los que llevan hormona sí: el estriol y el estradiol vaginales y los óvulos de prasterona son medicamentos con receta en España, según el registro de la AEMPS, igual que el ospemifeno, que se toma por boca. Por eso el paso de los hidratantes y lubricantes al tratamiento con hormona local pasa siempre por una valoración médica.
¿Puedo usar un tratamiento vaginal si he tenido cáncer de mama?
Es una decisión que no conviene tomar por tu cuenta. NICE indica que no se sabe si el estrógeno vaginal modifica el riesgo de que el cáncer reaparezca, y la ficha técnica de la prasterona la contraindica si hay antecedentes de cáncer de mama. En esa situación la elección se hace con una valoración especializada, idealmente junto al equipo de oncología.
¿Cuánto tiempo se puede usar el estrógeno vaginal?
No hay una fecha de caducidad fija, pero sí una revisión periódica. La ficha técnica del estriol vaginal pide revisar el tratamiento al menos una vez al año si se repite, porque la seguridad endometrial a largo plazo está menos estudiada. Por eso el seguimiento médico forma parte del tratamiento.