Apnea obstructiva del sueño: qué es y cómo se aborda
La apnea obstructiva del sueño es un trastorno frecuente en el que la respiración se reduce o se detiene por la noche. Te contamos qué la causa, cómo se diagnostica y qué opciones de tratamiento respalda hoy la evidencia.

Respuesta breve
La apnea obstructiva del sueño (AOS) es un trastorno en el que la vía aérea superior se cierra una y otra vez mientras duermes, reduciendo o cortando la respiración. Se diagnostica con un estudio del sueño, como la polisomnografía, cuando hay al menos 15 apneas o hipopneas por hora, o al menos 5 si hay síntomas como somnolencia diurna. El tratamiento de referencia es la CPAP, y en personas con obesidad el control del peso también cuenta.
Definición
En lenguaje común, «dejar de respirar mientras duermes», a menudo con ronquido fuerte. El término clínico es apnea obstructiva del sueño: la hipopnea es la reducción de la respiración y la apnea, su cese completo, ambas por estrechamiento u oclusión de la vía aérea superior durante el sueño. Roncar o estar cansado no basta para diagnosticarla: hace falta medir cuántos eventos ocurren por hora de sueño con una prueba específica.
Puntos clave
- Un análisis global publicado en Lancet Respiratory Medicine (2019), financiado por ResMed, estimó que 936 millones de adultos de 30 a 69 años tienen AOS de leve a grave y 425 millones de moderada a grave.
- La guía del American College of Physicians recomienda animar a perder peso a todas las personas con AOS y sobrepeso u obesidad, y la CPAP como tratamiento inicial.
- El beneficio de la CPAP depende de las horas de uso: más de cuatro horas por noche se asocia a mejor calidad del sueño y menos somnolencia, fatiga y síntomas depresivos, según la revisión de American Family Physician (2021).
- En los ensayos SURMOUNT-OSA (adultos con AOS moderada-grave y obesidad), la tirzepatida redujo el índice de apnea-hipopnea en 25,3 eventos por hora frente a 5,3 con placebo en quienes no usaban CPAP, y en 29,3 frente a 5,5 en quienes sí la usaban, a las 52 semanas.
Roncar fuerte, despertarte con sensación de ahogo o arrastrar un sueño que nunca descansa no siempre es cuestión de dormir poco. Detrás puede haber una apnea obstructiva del sueño (AOS), un trastorno respiratorio nocturno más común de lo que parece y con consecuencias que van mucho más allá del cansancio. En este artículo te explicamos qué es exactamente, por qué ocurre, cómo se confirma con pruebas y qué opciones de abordaje respalda la evidencia hoy, sin prometer atajos ni asustar de más.
Qué es la apnea obstructiva del sueño
La apnea obstructiva del sueño es la reducción periódica de la respiración, llamada hipopnea, o el cese completo de la misma, la apnea, provocados por el estrechamiento o la oclusión de la vía aérea superior mientras dormimos. Dicho de forma sencilla: los tejidos de la garganta se relajan y se cierran de forma repetida durante la noche, interrumpiendo el paso del aire una y otra vez.
Esos episodios no son inofensivos aunque muchas veces la persona ni se entere de que ocurren. La AOS puede tener varios mecanismos detrás, no una única causa, y su impacto en el organismo se explica sobre todo por tres procesos: la hipoxia intermitente, es decir, las caídas repetidas de oxígeno; la fragmentación del sueño, que impide alcanzar un descanso reparador; y los cambios de presión intratorácica que genera cada esfuerzo por respirar contra una vía cerrada.
En 2022, la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) publicó un Documento internacional de consenso sobre la AOS que actualizó la nomenclatura, la definición y los algoritmos de manejo, con rutas diferenciadas para atención primaria y para atención especializada. Es una referencia útil precisamente porque ordena un campo que había crecido de forma desordenada.
Cuáles son los síntomas y por qué importa
El síntoma principal de la AOS es la somnolencia diurna: esa sensación de sueño que aparece durante el día por mucho que se hayan pasado horas en la cama. También son frecuentes el ronquido intenso, las pausas respiratorias que a veces detecta la pareja y la fatiga persistente.
El motivo por el que conviene tomarla en serio es que se ha sugerido su relación con problemas de salud relevantes, como la hipertensión, la cardiopatía isquémica, el ictus, los accidentes de tráfico e incluso la muerte prematura. Conviene leer estas asociaciones con cautela: indican vínculos observados, no una relación de causa-efecto cerrada en todos los casos, pero sí explican por qué la AOS merece atención médica y no simplemente resignación.
Cómo de frecuente es
La AOS es muy prevalente. Un análisis global publicado en Lancet Respiratory Medicine estimó que 936 millones de adultos en el mundo tienen AOS de leve a grave y 425 millones de moderada a grave. Conviene señalar que ese trabajo cuenta con coautoría de la industria (ResMed), un dato de transparencia que ayuda a interpretar la magnitud de las cifras.
La prevalencia además crece con la edad y en ciertos entornos clínicos. En ancianos que acuden a una unidad de sueño se han descrito cifras superiores al 70% para un IAH mayor de 10, aunque con síntomas menos evidentes. Es importante entender que ese dato procede de una subpoblación muy seleccionada y no es extrapolable a la población general.
Cómo se diagnostica
El diagnóstico se apoya en el índice de apnea-hipopnea (IAH), que cuenta cuántos eventos respiratorios ocurren por hora de sueño. Tanto la Academia Americana de Medicina del Sueño (AASM) como los CMS consideran AOS un IAH de al menos 15 eventos por hora, o de al menos 5 por hora cuando hay síntomas como somnolencia diurna o fatiga.
La prueba estándar de referencia para adultos con sospecha de AOS es la polisomnografía, que registra durante la noche variables como el flujo de aire, el esfuerzo respiratorio, el oxígeno y las fases del sueño. La AASM recuerda que debe realizarse dentro de una evaluación integral del sueño y con un seguimiento adecuado, no como una foto aislada. En la práctica, los algoritmos de SEPAR contemplan distintas vías según el nivel asistencial y la complejidad del caso.
Cómo se aborda: qué dice la evidencia
El algoritmo terapéutico del consenso de SEPAR incluye la CPAP como uno de los tratamientos posibles, pero deja claro que no es el único. La elección depende de la gravedad, los síntomas, las causas y las circunstancias de cada persona, algo que corresponde valorar a un profesional.
CPAP: el pilar clásico
La CPAP es un dispositivo que mantiene la vía aérea abierta con una presión de aire continua a través de una mascarilla. Cuando se usa durante todo el sueño, reduce las apneas e hipopneas obstructivas en la mayoría de los pacientes tratados. En personas con AOS de moderada a grave, puede mejorar la somnolencia, la calidad de vida y el estado de ánimo.
La evidencia es consistente: un metaanálisis de 41 ensayos clínicos con 7.332 pacientes asoció la CPAP a mejoras significativas en la escala de somnolencia de Epworth (diferencia media ponderada de -2,14; p menor de 0,001) y en pruebas objetivas de vigilancia como el MSLT y el MWT. Ahora bien, hay un matiz decisivo: su eficacia depende del cumplimiento. Usarla más de cuatro horas por noche se asocia a mejoras en la calidad del sueño, la somnolencia, la fatiga y los síntomas depresivos; por debajo de ese umbral, el beneficio se diluye. De hecho, una revisión no mostró efecto de la CPAP sobre desenlaces cardiovasculares, en gran parte precisamente por la baja adherencia, así que no cabe afirmar que prevenga infartos.
Tratamiento farmacológico: qué hay y qué límites tiene
En los últimos años ha aparecido evidencia sobre fármacos en un subgrupo concreto de pacientes. El ensayo fase 3 SURMOUNT-OSA comparó tirzepatida frente a placebo en adultos con AOS de moderada a grave y obesidad. A 52 semanas, partiendo de un IAH medio de unos 50 eventos por hora, el índice bajó 25,3 eventos por hora con el fármaco frente a 5,3 con placebo en quienes no usaban CPAP, y 29,3 frente a 5,5 en quienes sí la usaban.
Aquí hay una precisión importante para España: la tirzepatida no está aprobada como tratamiento específico de la apnea del sueño en nuestro país ni en la Unión Europea. La EMA consideró que sus beneficios sobre la AOS ya quedaban cubiertos por la indicación de control de peso, y en España la AEMPS la sitúa como complemento a dieta y actividad física para el control del peso en adultos con obesidad (IMC igual o mayor de 30) o sobrepeso (IMC de 27 a menos de 30) con al menos una comorbilidad relacionada con el peso, entre ellas la propia AOS. La indicación específica para tratar la AOS solo existe en Estados Unidos, donde la FDA la aprobó el 20 de diciembre de 2024 para AOS moderada-grave con obesidad.
Dos cautelas que conviene tener claras: este abordaje no sustituye a la CPAP, de modo que quien la tiene prescrita debe continuar y no modificar nada sin estudios de sueño de seguimiento; y no toda persona con AOS es candidata, ya que la evidencia y las aprobaciones se limitan al perfil de AOS moderada-grave con obesidad.
En resumen y qué puedes hacer hoy
Lo esencial que conviene retener: la apnea obstructiva del sueño es frecuente, se diagnostica con pruebas objetivas como la polisomnografía y tiene tratamientos con evidencia sólida, empezando por la CPAP, cuyo éxito depende sobre todo de usarla bien. En perfiles concretos, el control del peso también juega un papel. Si sospechas que tu descanso no repara, lo primero es un estudio del sueño; y si además el peso es uno de tus factores, lo que sí existe hoy en España es tratamiento médico de pérdida de peso, con evaluación previa, prescripción cuando procede por un médico colegiado y seguimiento continuo. Puedes empezar por comprobar si eres apto.
Fuentes
- Estimation of the global prevalence and burden of obstructive sleep apnoea: a literature-based analysis (Lancet Respir Med, 2019)
- Management of obstructive sleep apnea in adults: A clinical practice guideline from the American College of Physicians (Ann Intern Med, 2013)
- Decision Memo for Continuous Positive Airway Pressure (CPAP) Therapy for Obstructive Sleep Apnea (OSA) (CAG-00093N) — Centers for Medicare & Medicaid Services
- Interventions to Improve Use of CPAP Machines in Adults with Obstructive Sleep Apnea (Am Fam Physician, 2021)
- Tirzepatide for the Treatment of Obstructive Sleep Apnea and Obesity (N Engl J Med, 2024)
- Outcome of assessment on use of Mounjaro in treatment of obstructive sleep apnoea (European Medicines Agency, 2024)
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Empezar evaluaciónPreguntas frecuentes
¿La apnea del sueño se quita para siempre?
Suele tratarse como una condición crónica más que como algo que desaparece. La CPAP controla muy bien las apneas mientras se usa, y en personas con exceso de peso adelgazar puede reducir su gravedad. Qué conviene en cada caso depende de la causa y del grado, y eso lo valora un profesional.
¿Adelgazar mejora la apnea del sueño?
En personas con sobrepeso u obesidad puede reducir su gravedad, y por eso el American College of Physicians recomienda animarlas a perder peso. En los ensayos con fármacos para el peso, el índice de apneas bajó bastante más que con placebo. Aun así, perder peso no sustituye a la CPAP en quien la tiene pautada, y cualquier cambio se decide con un nuevo estudio del sueño.
¿Sirve la CPAP si no la aguanto toda la noche?
Sirve menos. El beneficio se relaciona con las horas de uso, y a partir de unas cuatro horas por noche es cuando se ven mejoras en sueño, somnolencia, fatiga y ánimo. Por eso muchos estudios decepcionantes, incluidos los que no vieron efecto cardiovascular, tenían pacientes que la usaban menos de ese tiempo.
¿Hay alguna pastilla o inyección para la apnea del sueño en España?
No hay ningún fármaco con una indicación específica para la apnea del sueño en España. La EMA no concedió esa indicación a la tirzepatida porque consideró que su uso ya lo cubre la indicación de control del peso, en la que la apnea figura como comorbilidad; la indicación propia solo existe en Estados Unidos. Afecta a un perfil concreto, AOS moderada-grave con obesidad, y no sustituye a la CPAP.
¿Cómo sé si tengo apnea del sueño?
Con un estudio del sueño: la prueba de referencia en adultos es la polisomnografía, que registra durante la noche la respiración, el oxígeno y las fases del sueño. Lo que suele llevar a pedirla es el ronquido fuerte, las pausas que nota la pareja o la somnolencia durante el día. El consenso español de SEPAR prevé distintas vías según se atienda en primaria o en la unidad de sueño.
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