Saltar al contenido
AiONAiON
Condición y síntomas9 min de lectura

Resistencia a la insulina: síntomas, cómo se diagnostica y cómo revertirla

Qué es la resistencia a la insulina, por qué casi nunca da síntomas, qué significa tener la insulina basal alta y qué ha demostrado revertirla: peso, movimiento, dieta, sueño y, cuando procede, tratamiento médico.

Revisión médicaEquipo médico de Clínica EvolutionPublicadoActualizado
Resistencia a la insulina: síntomas, cómo se diagnostica y cómo revertirla

Respuesta breve

La resistencia a la insulina es un estado en el que el hígado, el músculo y la grasa responden peor a la insulina y el páncreas compensa fabricando más; suele no dar síntomas y no tiene una prueba diagnóstica aceptada de forma general. Lo que más ha demostrado revertirla es perder peso, con mejoras desde un 5 %, y moverse. En España ningún medicamento está autorizado para ella como tal: cada caso requiere valoración médica.

Puntos clave

  1. El índice HOMA-IR, descrito en Diabetologia en 1985, se correlaciona con el clamp (0,88), pero sus autores le atribuyen un coeficiente de variación del 31 %, y los cortes publicados en España van de 1,85 a 3,8 según el estudio.
  2. En un ensayo aleatorizado de Cell Metabolism (2016), perder alrededor de un 5 % del peso mejoró a la vez la sensibilidad a la insulina del hígado, el músculo y el tejido graso.
  3. En el Diabetes Prevention Program (NEJM, 2002), el cambio de estilo de vida, con el objetivo de perder un 7 % del peso y hacer 150 minutos de actividad semanal, redujo la aparición de diabetes un 58 %, frente al 31 % de la metformina.
  4. En el ensayo DIETFITS (JAMA, 2018), con 609 adultos, la dieta baja en grasa y la baja en hidratos lograron pérdidas parecidas a los 12 meses (5,3 y 6,0 kg), y la secreción de insulina no predijo cuál funcionaba mejor.

Puntos de corte del HOMA-IR propuestos en población española

No hay un punto de corte oficial: cada estudio fija el suyo con un criterio distinto y la insulina no se mide igual en todos los laboratorios, así que la cifra de una analítica se interpreta en su contexto clínico.

EstudioPoblaciónCriterio del corteHOMA-IR
Ascaso y cols., Medicina Clínica 2001Adultos no diabéticos de ValenciaPercentil 90 de un subgrupo sin criterios de resistencia3,8
EPIRCE, Gayoso-Diz y cols. 20132.459 adultos, muestra aleatoria españolaPercentil 903,46
EPIRCE, Gayoso-Diz y cols. 20132.459 adultos, muestra aleatoria españolaValor que mejor señala el síndrome metabólico2,05
EPIRCE, Gayoso-Diz y cols. 2013Hombres sin diabetesValor que mejor señala el síndrome metabólico1,85

La resistencia a la insulina es un estado en el que el hígado, el músculo y la grasa responden peor a la insulina, y el páncreas tiene que fabricar más para mantener la glucosa en su sitio. Casi nunca da síntomas, no existe una prueba aceptada de forma general para diagnosticarla y lo que más ha demostrado revertirla es perder peso y moverse: con alrededor de un 5 % menos de peso ya mejora la sensibilidad a la insulina del hígado, el músculo y la grasa. En España no hay ningún medicamento autorizado para la resistencia a la insulina como tal.

Qué es la resistencia a la insulina

La insulina es la hormona que fabrica el páncreas para que la glucosa de la sangre entre en las células. Hay resistencia a la insulina cuando esas células, sobre todo las del hígado, el músculo y el tejido graso, responden peor a su señal. Para compensar, el páncreas produce más insulina, y durante un tiempo la glucosa se mantiene normal a costa de tener la insulina alta. Cuando el páncreas ya no da abasto, la glucosa sube: primero aparece la prediabetes y, si sigue subiendo, la diabetes tipo 2.

Es sobre todo adquirida y ligada al exceso de grasa corporal. Según los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIDDK), la favorecen el sobrepeso o una cintura grande, tener 35 años o más, los antecedentes familiares de diabetes, el sedentarismo, el tabaco, el síndrome de ovario poliquístico, la apnea del sueño y algunos medicamentos, como los glucocorticoides.

No es raro. En el estudio Di@bet.es, casi un 30 % de los adultos españoles tenía alguna alteración del metabolismo de los hidratos de carbono, diabetes incluida, y aproximadamente la mitad de las diabetes no estaban diagnosticadas. Si tu analítica está en ese terreno intermedio, te interesa leer qué es la prediabetes y cómo se aborda.

Síntomas: por qué casi nunca se nota

Como la prediabetes, no suele dar síntomas. Se descubre por sus consecuencias: una glucosa o una HbA1c que empiezan a subir, triglicéridos o tensión altos, o una ecografía con grasa en el hígado, que merece su propia lectura: el hígado graso metabólico, qué es y qué se puede hacer.

La señal que sí se ve es la acantosis nigricans: piel más oscura y aterciopelada en las axilas, la ingle o los pliegues del cuello. MedlinePlus la relaciona con la resistencia a la insulina de la diabetes y la obesidad, aunque puede aparecer en personas sanas y, si surge de forma rápida y extensa, obliga a descartar otras causas. Es motivo de consulta, no un diagnóstico.

Tampoco hace falta tener obesidad. En 283 adultos de atención primaria de Valencia, cumplía el criterio de resistencia a la insulina un 31,7 % de quienes tenían la cintura normal, frente al 54,6 % de quienes tenían obesidad abdominal; la cintura y los triglicéridos fueron los mejores indicadores independientes, dos piezas del síndrome metabólico.

Cómo se diagnostica y qué significa tener la insulina basal alta

No hay una prueba de resistencia a la insulina aceptada de forma general para la consulta. La referencia, el clamp euglucémico hiperinsulinémico, es una técnica de investigación, y el NIDDK recuerda que esa prueba se usa sobre todo en estudios. En la práctica se diagnostican sus consecuencias, la prediabetes o la diabetes, con la glucosa en ayunas, la hemoglobina glicosilada (HbA1c) o la sobrecarga oral de glucosa.

Lo más parecido a una cifra es el HOMA-IR, que se calcula con la glucosa y la insulina en ayunas. Descrito en 1985, se correlacionó bien con el clamp (0,88), pero sus autores advirtieron de su baja precisión: un coeficiente de variación del 31 %.

Y no hay un punto de corte universal. En población española se han publicado varios:

  • Ascaso y colaboradores (Medicina Clínica, 2001), en adultos no diabéticos de Valencia: HOMA-IR de 3,8 o más, o insulina basal de 16,7 mU/l o más, el percentil 90 de un subgrupo sin criterios de resistencia.
  • Estudio EPIRCE (Gayoso-Diz y colaboradores, 2013), con 2.459 adultos de una muestra aleatoria española: 3,46 con el criterio del percentil 90, 2,05 con el valor que mejor señalaba el síndrome metabólico y 1,85 en los hombres sin diabetes.

Además, los laboratorios no miden la insulina igual: un grupo de trabajo de la Asociación Americana de Diabetes vio que siete de diez métodos comerciales se desviaban más de un 15,5 % del método de referencia en entre el 36 % y el 100 % de las muestras.

Traducido a tu analítica: una insulina basal alta es una pista, no un diagnóstico por sí sola. Cobra sentido junto con la glucosa, la HbA1c, los triglicéridos, la tensión y la cintura; en el estudio valenciano, una glucosa en ayunas de 110 mg/dl o más se asociaba a una odds ratio de 5,9 de tener resistencia a la insulina.

«Hago dieta y no adelgazo»: qué papel juega la insulina

Es la frase con la que mucha gente llega aquí, y la frustración es real. Pero la evidencia no respalda que la resistencia a la insulina impida adelgazar ni que exija una dieta especial. En el ensayo DIETFITS (JAMA, 2018), 609 adultos con sobrepeso siguieron un año una dieta saludable baja en grasa o baja en hidratos de carbono: perdieron 5,3 y 6,0 kg de media, sin diferencia significativa, y la secreción de insulina de partida no predijo a quién le iba mejor cada una.

La revisión de StatPearls añade que el aumento de peso acompaña a la insulina alta, pero puede deberse más a un exceso de calorías mantenido que a la propia insulina. La dieta que funciona es la que se sostiene, y si perder peso solo con hábitos cuesta mucho, no es un fracaso personal: es un motivo para pedir una valoración médica.

Cómo revertir la resistencia a la insulina: lo que ha demostrado funcionar

El NIDDK lo formula con prudencia: una vida saludable puede ayudar a prevenir o revertir la resistencia a la insulina y la prediabetes. Estas son las palancas que tienen datos detrás.

Perder peso, aunque sea un 5 %

En un ensayo aleatorizado (Cell Metabolism, 2016) con personas con obesidad, perder alrededor de un 5 % del peso mejoró a la vez la sensibilidad a la insulina del tejido graso, el hígado y el músculo, y la función de las células del páncreas que la fabrican. Llegar a cerca del 11 % y del 16 % añadió mejoras en el músculo y en esa función pancreática.

En el Diabetes Prevention Program (NEJM, 2002), 3.234 personas con la glucosa elevada buscaron perder al menos un 7 % del peso y sumar 150 minutos de actividad física a la semana: la aparición de diabetes bajó un 58 % frente a placebo, más que con metformina, que la redujo un 31 %. Un análisis posterior calculó que cada kilo perdido se asociaba a un 16 % menos de riesgo.

Moverse cuenta por sí mismo

La actividad física mejora la sensibilidad a la insulina del músculo. En ese mismo ensayo, entre las 495 personas que no alcanzaron el objetivo de peso el primer año, las que cumplieron la meta de actividad tuvieron un 44 % menos de diabetes. Aunque la báscula no se mueva, el ejercicio suma.

Qué comer: el patrón, más que el alimento prohibido

No hay un alimento que por sí solo revierta la resistencia a la insulina. Sí hay datos españoles sobre el patrón mediterráneo: en un análisis de subgrupo del ensayo PREDIMED, con 3.541 personas de 55 a 80 años y alto riesgo cardiovascular, la dieta mediterránea con aceite de oliva virgen extra, sin restringir calorías, se asoció a un 40 % menos de diabetes que una dieta baja en grasa. Es una señal a favor, no una receta.

Dormir lo suficiente

En un pequeño ensayo (Annals of Internal Medicine, 2012), siete adultos sanos pasaron cuatro noches con 4,5 horas en la cama: su tejido graso necesitó casi el triple de insulina para alcanzar la mitad de su respuesta máxima, y bajó la sensibilidad a la insulina de todo el cuerpo. Son solo siete personas, pero la dirección es coherente con la relación entre la apnea del sueño y la resistencia a la insulina.

¿Hay medicamentos para la resistencia a la insulina?

En España ningún medicamento está autorizado para la resistencia a la insulina como diagnóstico. La metformina tiene en su ficha técnica de la AEMPS una única indicación, la diabetes tipo 2; usarla solo por una insulina o un HOMA altos sería un uso fuera de indicación, y en el Diabetes Prevention Program quedó por detrás del cambio de hábitos.

Otra cosa es la obesidad. La semaglutida (Wegovy) y la tirzepatida (Mounjaro) están autorizadas en España, con receta médica, para el control del peso junto a una dieta baja en calorías y más actividad física, en adultos con un índice de masa corporal de 30 o más, o de 27 a 30 con alguna enfermedad relacionada con el peso, como la prediabetes. Lo que se trata es el peso, no una cifra de insulina.

En el ensayo SURMOUNT-1, entre 1.032 personas con obesidad y prediabetes, quienes recibieron tirzepatida durante tres años perdieron entre un 12,3 % y un 19,7 % del peso según la dosis, frente al 1,3 % con placebo, y desarrollaron diabetes tipo 2 un 1,3 % frente a un 13,3 %. El mecanismo lo contamos en qué son los GLP-1 y cómo funcionan.

Lo que no conviene creer

  • «Con resistencia a la insulina es imposible adelgazar.» Los datos no lo sostienen, y perder un 5 % del peso es justo lo que más la mejora.
  • «Hay que eliminar los hidratos de carbono.» En DIETFITS, la dieta baja en hidratos y la baja en grasa dieron pérdidas parecidas; pesa más que la dieta se pueda mantener.
  • «Una insulina alta ya es el diagnóstico.» Es una pista, con cortes y mediciones que cambian según el estudio y el laboratorio.
  • «Si la glucosa sale normal, no hay nada que mirar.» Al principio el páncreas compensa con más insulina y la glucosa se mantiene normal durante un tiempo.

Lo que hay que retener

La resistencia a la insulina no es una etiqueta para siempre: es un estado que responde, y la pérdida de peso mantenida, el movimiento, el patrón de dieta y el sueño son las palancas con más evidencia. Cuando los hábitos no bastan y el peso forma parte del problema, lo que existe hoy en España es tratamiento médico de pérdida de peso, con evaluación previa, prescripción cuando procede por un médico colegiado y seguimiento continuo. Puedes comprobar en unos minutos si eres apto.

Fuentes

Es hora de lograr tu objetivo.

Evaluación médica online, prescripción cuando procede y seguimiento 1:1 con este equipo.

Empezar evaluación

Preguntas frecuentes

Tengo resistencia a la insulina y no consigo adelgazar, ¿qué tratamiento existe?

La base es la misma para casi todo el mundo: perder peso de forma mantenida, moverse, cuidar el patrón de dieta y dormir lo suficiente, que son las palancas con más evidencia. En España no hay ningún medicamento autorizado para la resistencia a la insulina como tal. Si además hay obesidad, o sobrepeso con alguna enfermedad asociada como la prediabetes, existen medicamentos autorizados para el control del peso que un médico puede prescribir tras valorar el caso.

Tengo la insulina basal alta, ¿es resistencia a la insulina y cómo se trata?

Puede serlo, pero una insulina alta es una pista, no un diagnóstico por sí sola. No hay un punto de corte universal y los laboratorios no miden la insulina exactamente igual, así que el valor se interpreta junto con la glucosa, la HbA1c, los triglicéridos, la tensión y la cintura. Si el cuadro se confirma, el abordaje empieza por el peso, la actividad física y el sueño, no por bajar una cifra aislada.

¿Se puede tener resistencia a la insulina sin tener sobrepeso?

Sí. En un estudio con adultos de atención primaria en Valencia, casi un tercio de quienes tenían una cintura normal cumplía el criterio de resistencia a la insulina, aunque era más frecuente con obesidad abdominal. La cintura y los triglicéridos orientan más que el peso de la báscula.

¿Es lo mismo resistencia a la insulina que prediabetes?

No, aunque van muy unidas. La resistencia a la insulina es el mecanismo: las células responden peor y el páncreas compensa con más insulina. La prediabetes llega cuando esa compensación ya no alcanza y la glucosa sube por encima de lo normal sin llegar a diabetes, y es lo que sí se diagnostica en consulta, con la glucosa en ayunas, la HbA1c o la sobrecarga oral.