Vitamina D: qué dice la evidencia (y qué no) sobre suplementarse
La vitamina D es probablemente el suplemento más tomado y peor entendido. Repasamos qué muestran los grandes ensayos aleatorizados sobre cáncer, corazón, fracturas e infecciones respiratorias, qué niveles se miden en España y por qué la AEMPS ha tenido que avisar de intoxicaciones por sobredosificación.

Respuesta breve
En adultos sanos, suplementarse con vitamina D no ha demostrado prevenir el cáncer ni los eventos cardiovasculares: en el gran ensayo VITAL, 2.000 UI diarias no redujeron ninguno de los dos frente a placebo. La guía de 2024 de la Endocrine Society desaconseja superar la ingesta recomendada en adultos sanos menores de 75 años y medir la 25(OH)D de rutina; con osteoporosis o un déficit diagnosticado, la valoración es otra y la hace el médico.
Puntos clave
- En una cohorte poblacional española de 1.262 personas de 20 a 83 años, la mediana de 25(OH)D fue de 22,46 ng/mL y la de PTH intacta de 42,29 pg/mL (European Journal of Clinical Nutrition, 2011); una mediana describe a la población, no diagnostica a nadie.
- Un metaanálisis de 30 ensayos con 30.263 participantes no encontró efecto global frente a las infecciones respiratorias agudas (RR 0,96; IC 95 % 0,91–1,01); la señal favorable de la pauta diaria (RR 0,83) desaparecía al quedarse solo con los estudios de mayor calidad (Nutrients, 2022).
- La guía de la Endocrine Society de 2024 sí sugiere tomar más que la ingesta recomendada en cuatro grupos: niños y adolescentes de 1 a 18 años, embarazadas, mayores de 75 años y adultos con prediabetes de alto riesgo.
- En VITAL, con 25.871 participantes y 5,3 años de seguimiento mediano, la muerte por cáncer fue un objetivo secundario sin diferencia concluyente (HR 0,83; IC 95 % 0,67–1,02): la reducción que se cita sale de análisis exploratorios, no de una prueba (New England Journal of Medicine, 2019).
Pocas cosas generan tanto consenso aparente como la vitamina D: casi todo el mundo conoce a alguien que la toma, y casi nadie sabe muy bien para qué. La conversación pública se mueve entre dos extremos igual de poco útiles: el titular de que la mitad del país está en déficit y la burla de que no sirve para nada. La realidad, cuando se leen los ensayos clínicos grandes, es más aburrida y más interesante a la vez: los niveles medidos en España son efectivamente bajos, y al mismo tiempo suplementar a población general sana no ha demostrado prevenir las enfermedades que se le atribuyen. Este artículo explica qué se ha medido, qué se ha ensayado y dónde están los límites de lo que hoy se puede afirmar.
Qué se mide realmente cuando te miden la vitamina D
El parámetro que aparece en la analítica es la 25-hidroxivitamina D, abreviada como 25(OH)D, y se expresa habitualmente en nanogramos por mililitro. Junto a ella suele valorarse la hormona paratiroidea intacta (PTH), porque ambas se relacionan en la regulación del metabolismo óseo y mineral. En la cohorte poblacional española publicada en European Journal of Clinical Nutrition en 2011, con 1.262 sujetos de entre 20 y 83 años, la mediana de 25(OH)D fue de 22,46 ng/mL y la de PTH intacta, de 42,29 pg/mL.
Ese dato conviene leerlo con cuidado, porque es exactamente donde empiezan los malentendidos. Un valor mediano no es un diagnóstico colectivo: dice dónde está el punto central de una distribución, no cuánta gente tiene un problema clínico. Lo que se considera insuficiencia depende del umbral que se elija, y ese umbral ha sido objeto de discusión durante años. La cifra que circula por redes sobre el porcentaje de españoles con déficit no procede de estos datos y no la vamos a repetir aquí.
El caso español: niveles bajos incluso donde sobra sol
La idea intuitiva de que en un país soleado no debería haber problema con la vitamina D choca con lo que se ha medido. Un estudio transversal realizado en unidades de osteoporosis de toda España, a finales de primavera, encontró que el 76 % de las mujeres posmenopáusicas con osteoporosis todavía no tratadas tenían valores de 25(OH)D por debajo de 30 ng/mL. La revisión que recoge estos datos, publicada en la Revista de Osteoporosis y Metabolismo Mineral en 2014, concluye que la alta prevalencia de insuficiencia en mujeres posmenopáusicas y personas mayores españolas es independiente de la zona geográfica y del punto de corte utilizado.
Dos matices importan. El primero: se trata de una población seleccionada, mujeres que acuden a unidades de osteoporosis, no de la población general. El segundo: que la medición se hiciera a finales de primavera desmonta el argumento de la estacionalidad como explicación única, porque es el momento del año en que cabría esperar cifras más altas. Es decir, el problema de niveles bajos en España existe y está documentado en grupos concretos. Otra cosa distinta es qué hacer con esa información, y ahí es donde entran los ensayos clínicos.
Qué encontraron los grandes ensayos aleatorizados
Cáncer y enfermedad cardiovascular: VITAL
VITAL es el ensayo de referencia en esta pregunta: aleatorizado, controlado con placebo, con diseño factorial 2×2 y 2.000 UI diarias de vitamina D3. Sus resultados principales, publicados en el New England Journal of Medicine en 2019, fueron claros: la suplementación no redujo la incidencia de cáncer invasivo ni la de eventos cardiovasculares frente a placebo.
Hay un matiz que se cita mucho y conviene situarlo bien. En análisis secundarios y en metaanálisis actualizados de VITAL se observó una reducción de la mortalidad por cáncer cuando se excluía el seguimiento más precoz, pero no de la incidencia. Es un resultado exploratorio, no confirmatorio: nace de mirar los datos de una manera distinta a la prevista en el diseño original, y genera hipótesis en lugar de cerrarlas. Presentarlo como prueba de que la vitamina D previene muertes por cáncer sería sobreinterpretar.
Infecciones respiratorias: un efecto que se encoge
Esta es la historia más instructiva de todas, porque muestra cómo evoluciona la evidencia. El metaanálisis de la serie Martineau y Jolliffe con 43 ensayos aleatorizados, publicado en 2021, halló un efecto protector estadísticamente significativo pero muy pequeño frente a las infecciones respiratorias agudas: OR 0,92 (IC95 % 0,86–0,99). La actualización publicada en Lancet Diabetes & Endocrinology en 2025 extiende la búsqueda hasta abril de 2024 e incorpora seis ensayos adicionales, y con ellos el efecto deja de ser estadísticamente significativo: OR 0,94 (IC95 % 0,88–1,00).
Por su parte, un metaanálisis de 30 ensayos aleatorizados con 30.263 participantes, publicado en Nutrients en 2022, no encontró efecto significativo global: RR 0,96 (IC95 % 0,91–1,01), un intervalo de confianza que cruza el 1 y por tanto es compatible con ausencia de beneficio. En el subgrupo que recibía pauta diaria sí apareció un efecto: RR 0,83 (IC95 % 0,73–0,95). Los análisis de subgrupos son señales, no conclusiones firmes: en este mismo metaanálisis el efecto desaparecía al quedarse con los estudios de mayor calidad, y la actualización de 2025 no encontró diferencias según la frecuencia de la dosis.
Fracturas y caídas: la postura de la USPSTF
El US Preventive Services Task Force, en su borrador de recomendación de diciembre de 2024, concluye con certeza moderada que la suplementación con vitamina D, con o sin calcio, no aporta beneficio neto para la prevención primaria de fracturas en mujeres posmenopáusicas y hombres de 60 o más años no institucionalizados, ni para prevenir caídas. En una recomendación aparte, sí recomienda el ejercicio para prevenir caídas en mayores de 65 años con riesgo aumentado de caer.
El límite de esa recomendación es tan importante como su contenido: no se aplica a personas con osteoporosis, con fractura osteoporótica previa, con enfermedades que causan déficit o mala absorción de vitamina D o con déficit diagnosticado. Hablamos de prevención primaria en población sana, que es un escenario clínico completamente distinto al de una persona con una enfermedad ósea establecida.
Qué dice la guía de 2024 de la Endocrine Society
En agosto de 2024, la Endocrine Society publicó una guía de práctica clínica sobre vitamina D para la prevención de enfermedad, basada en ensayos clínicos y dirigida a población sin indicación establecida de tratamiento ni de medición de 25(OH)D. Su conclusión principal es doble y algo contraintuitiva: los adultos sanos menores de 75 años difícilmente se benefician de tomar más vitamina D que la ingesta diaria recomendada por el IOM, y tampoco necesitan que se les determine analíticamente el nivel de 25(OH)D.
La guía sí sugiere una ingesta superior a la recomendada en cuatro grupos concretos: niños y adolescentes, embarazadas, adultos de 75 o más años y adultos con prediabetes de alto riesgo. Ese último grupo llama la atención de mucha gente; si te interesa entender qué es y cómo se aborda ese estado intermedio del metabolismo de la glucosa, lo desarrollamos en la guía sobre prediabetes. Conviene recordar que sugerir una ingesta mayor en un grupo no es lo mismo que indicar un tratamiento a una persona concreta: eso corresponde a la valoración de un médico que conozca tu historia clínica.
Más no es mejor: el aviso de la AEMPS
Aquí está la parte que casi nunca aparece en los contenidos sobre vitamina D, y es la más relevante en el contexto español. La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios advirtió en su nota informativa MUH (FV) 2/2019 de que se siguen notificando al Sistema Español de Farmacovigilancia casos graves de hipercalcemia por sobredosificación de medicamentos que contienen vitamina D como único principio activo. El patrón descrito es específico: colecalciferol en niños y calcifediol en adultos.
La misma nota recoge casos graves de hipercalcemia en recién nacidos y lactantes tratados con colecalciferol a dosis diarias muy superiores a las recomendadas para prevenir el déficit, empleándose en algunos casos presentaciones destinadas a adultos. Los casos se asocian a errores en la prescripción, la dispensación o la administración. Es la razón por la que la vitamina D no es un suplemento inocuo por definición: es una vitamina liposoluble con margen para acumularse, y la dosis importa.
Los mitos que la evidencia no sostiene
Tres afirmaciones muy repetidas no tienen respaldo en los datos que hemos revisado. La primera: que la vitamina D adelgaza. No hay nada en esta evidencia que lo sustente, y la pérdida de peso con base clínica sigue apoyándose en otras vías, como explicamos en la guía sobre qué son los GLP-1 y cómo funcionan. La segunda: que sirve para tratar la depresión. La tercera: que previene la COVID. Ninguna de las tres se puede afirmar.
Hay un cuarto mito, más sutil, que es el titular sobre el porcentaje concreto de españoles en déficit. Circula ampliamente y no procede de las fuentes que hemos citado. Lo honesto es decir lo que sí está medido: una mediana poblacional de 22,46 ng/mL en una cohorte de 1.262 personas y un 76 % por debajo de 30 ng/mL en una población seleccionada de mujeres posmenopáusicas con osteoporosis. Nada más, y no hace falta nada más para tomarse el tema en serio.
Cómo encaja todo esto en la salud metabólica
La vitamina D aparece a menudo en analíticas que se piden por otros motivos, y ahí es donde tiene sentido situarla: como una pieza más de un cuadro metabólico completo, no como un marcador aislado que persigues por su cuenta. Si estás mirando tus analíticas porque te preocupa el conjunto —glucosa, tensión, perímetro abdominal, lípidos—, tiene más recorrido entender el cuadro entero, algo que abordamos en la guía sobre síndrome metabólico y en la del hígado graso metabólico.
El patrón que se repite en la investigación de la última década es este: los suplementos aislados rinden mucho menos de lo esperado en población general sana, mientras que las intervenciones sobre los determinantes de fondo —actividad física, composición corporal, sueño, tratamiento médico cuando está indicado— siguen siendo las que mueven la aguja. La propia USPSTF lo señala al recordar que el ejercicio sí previene caídas donde el suplemento no lo hace.
En resumen
La vitamina D es un buen ejemplo de por qué un dato de laboratorio bajo no equivale automáticamente a un tratamiento que funcione: los niveles medidos en España son bajos en ciertos grupos, y aun así los grandes ensayos no han demostrado que suplementar a población general sana prevenga cáncer, eventos cardiovasculares ni fracturas. La salud metabólica se juega en otro sitio. Si lo que buscas es abordar el peso con criterio clínico, en España existe hoy tratamiento médico de pérdida de peso, con evaluación previa, prescripción cuando procede por un médico colegiado y seguimiento continuo, que es lo que hacemos en AiON. Puedes empezar por comprobar si eres apto en unos minutos.
Fuentes
- Vitamin D Supplements and Prevention of Cancer and Cardiovascular Disease (N Engl J Med, 2019)
- Vitamin D for the Prevention of Disease: An Endocrine Society Clinical Practice Guideline (J Clin Endocrinol Metab, 2024)
- Efficacy of Vitamin D Supplements in Prevention of Acute Respiratory Infection: A Meta-Analysis for Randomized Controlled Trials (Nutrients, 2022)
- Vitamin D supplementation to prevent acute respiratory infections: systematic review and meta-analysis of stratified aggregate data (Lancet Diabetes Endocrinol, 2025)
- Vitamin D deficiency in Spain: a population-based cohort study (Eur J Clin Nutr, 2011)
- Vitamina D: casos graves de hipercalcemia por sobredosificación en pacientes adultos y en pediatría — AEMPS, nota MUH (FV) 2/2019
Es hora de lograr tu objetivo.
Evaluación médica online, prescripción cuando procede y seguimiento 1:1 con este equipo.
Empezar evaluaciónPreguntas frecuentes
¿Tengo que tomar vitamina D si me sale baja en la analítica?
No necesariamente, y lo decide el médico según el motivo. La guía de la Endocrine Society de 2024 no recomienda medir la 25(OH)D de rutina ni suplementar por encima de la ingesta recomendada a adultos sanos menores de 75 años, porque no encontró evidencia clara de qué nivel es el óptimo para prevenir enfermedad. Otra cosa es la osteoporosis, una fractura previa o un déficit ya diagnosticado, donde la indicación es individual.
¿Tomar vitamina D evita los resfriados en invierno?
No como un escudo. El metaanálisis de 2021 halló un efecto protector significativo pero muy pequeño frente a las infecciones respiratorias agudas (OR 0,92; IC 95 % 0,86–0,99), y su actualización de 2025, con seis ensayos más, lo dejó sin significación estadística (OR 0,94; IC 95 % 0,88–1,00) y sin diferencias según la edad, el nivel de partida o la pauta (The Lancet Diabetes & Endocrinology). Si hay beneficio, es como mucho modesto.
¿Es verdad que casi todos los españoles tienen déficit de vitamina D?
Los datos serios no permiten decirlo así. La cohorte poblacional española de referencia encontró valores bajos, más altos en verano que en el resto del año, pero una mediana baja no dice cuánta gente tiene un problema clínico: eso depende del umbral de insuficiencia que se elija, y ese umbral lleva años en discusión. Lo que sí está documentado son niveles bajos en grupos concretos, y ahí la valoración es individual.
¿Puede ser peligroso tomar demasiada vitamina D?
Sí, y está documentado en España. La AEMPS advirtió en su nota MUH (FV) 2/2019 de casos graves de hipercalcemia por sobredosificación de medicamentos con vitamina D, con colecalciferol en niños y calcifediol en adultos, incluidos recién nacidos y lactantes que recibieron dosis diarias muy superiores a las recomendadas. Se debieron a errores de prescripción, dispensación o administración: la dosis y la presentación importan.
¿La vitamina D ayuda a adelgazar?
No hay evidencia que lo sostenga. Ninguno de los ensayos y guías que repasa este artículo atribuye a la vitamina D un efecto sobre el peso, y la guía de la Endocrine Society la evalúa para prevenir enfermedad, no para adelgazar. La pérdida de peso con base clínica se apoya en otras intervenciones con evidencia propia.