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Pastillas para la menopausia: qué existe de verdad y qué exige receta

Cuando alguien busca "pastillas para la menopausia" suele estar buscando dos cosas muy distintas: un medicamento con receta o un bote de la estantería del herbolario. Repasamos qué grupos existen realmente, qué dice la guía NICE NG23 sobre cada uno y por qué la línea que separa el suplemento del fármaco es, sobre todo, una línea legal.

Revisión médicaEquipo médico de Clínica EvolutionPublicadoActualizado
Pastillas para la menopausia: qué existe de verdad y qué exige receta

Respuesta breve

Lo que se vende como «pastillas para la menopausia» son dos cosas distintas: medicamentos con receta —la terapia hormonal y algún fármaco no hormonal para los sofocos— y complementos alimenticios, que en España son legalmente alimentos. La guía NICE NG23 recomienda ofrecer terapia hormonal para los sofocos y sudores nocturnos; que exija receta responde a que el tipo, la dosis y la duración dependen de una evaluación médica de cada caso.

Puntos clave

  1. La guía NICE NG23, actualizada el 15 de abril de 2026, recomienda ofrecer terapia hormonal a quien tiene sofocos y sudores nocturnos asociados a la menopausia (recomendación 1.5.1).
  2. NG23 plantea la terapia cognitivo-conductual específica de menopausia para los sofocos en tres escenarios: sumada a la terapia hormonal, cuando esta está contraindicada o cuando la persona prefiere no tomarla (recomendación 1.5.2).
  3. Fezolinetant, un fármaco no hormonal con receta, figura en NG23 como opción para sofocos moderados o graves cuando la terapia hormonal no es adecuada (recomendación 1.5.3).
  4. NG23 recomienda no ofrecer láser vaginal para los síntomas genitourinarios salvo dentro de un ensayo aleatorizado (recomendación 1.5.20), y avisa de que sus beneficios y riesgos de la terapia hormonal solo valen para las dosis autorizadas.
  5. Según el Real Decreto 1487/2009, los complementos alimenticios son productos alimenticios que se venden en cápsulas, pastillas o tabletas, y su etiquetado no puede atribuirles la propiedad de prevenir, tratar o curar una enfermedad.

Escribes "pastillas para la menopausia" en el buscador y te salen dos mundos que no tienen nada que ver: por un lado, medicamentos que solo puede prescribir un médico; por otro, complementos alimenticios que puedes comprar sin preguntar a nadie. Se parecen en el formato (un comprimido, una cápsula) y en la promesa implícita (que los sofocos bajen), pero no en el nivel de prueba que hay detrás ni en el control al que están sometidos. Este artículo ordena ese lío: qué grupos existen de verdad, qué dice la guía de referencia sobre cada uno y por qué unas cosas necesitan receta y otras no.

Antes de nada: "pastilla" no es una categoría médica

La forma farmacéutica (comprimido, cápsula, parche, gel, óvulo) dice muy poco sobre lo que hace un producto. Hay tratamientos hormonales que se toman por boca y otros que se absorben por la piel; hay opciones no hormonales que son comprimidos con receta y hay botes de cápsulas que legalmente son alimentos. Buscar "pastillas" es buscar por el envase, no por el mecanismo. Por eso conviene reordenar el mapa en cuatro grupos: tratamiento hormonal, tratamiento no hormonal con receta, tratamiento local para la zona genital y complementos alimenticios.

Grupo 1: la terapia hormonal (THS), la opción de primera línea

Para los síntomas vasomotores —sofocos y sudores nocturnos— la guía NICE NG23 recomienda ofrecer terapia hormonal sustitutiva (recomendación 1.5.1). No dice "si nada más funciona": dice ofrecer. Es la referencia con la que se comparan todas las demás opciones.

Dentro de la THS no hay un solo producto. NG23 pide que en la conversación se traten explícitamente los beneficios y riesgos de la THS combinada frente a la de solo estrógeno, y también la dosis y la duración (recomendación 1.4.2). Esa distinción no es un detalle técnico: depende de la situación de cada persona, y es una de las razones por las que estos medicamentos no se venden sin receta. Si quieres entender cómo se plantea hoy, tenemos una explicación de cómo funciona la terapia hormonal con estradiol y progesterona micronizada y otra sobre para quién está indicada la THS y cuáles son sus riesgos reales.

Hay un matiz de la propia guía que casi nunca se cuenta y que es importante: los beneficios y riesgos descritos en NG23 solo cubren el uso dentro de las dosis autorizadas. Cuando se prescriben dosis o combinaciones fuera de lo aprobado en la ficha técnica —incluidas las fórmulas preparadas a medida—, las cifras de la guía dejan de ser aplicables, simplemente porque no se han estudiado así. No es un juicio moral: es que no hay datos.

NG23 también recoge una situación concreta de uso fuera de indicación: a noviembre de 2024, emplear THS combinada o de solo estrógeno en personas con enfermedad tromboembólica arterial activa o reciente era off-label, es decir, fuera de la indicación autorizada. Y añade que a quien tiene antecedente personal o alto riesgo de cáncer de mama debe ofrecérsele información de todas las opciones y derivación a un profesional con experiencia en menopausia; no un "no" a secas, sino una valoración con quien sabe.

La duración también se decide al principio

Si se elige THS, NG23 pide hablar de la duración prevista desde el inicio, volver a revisar beneficios y riesgos en cada revisión y explicar que los síntomas pueden reaparecer al suspenderla, con la opción de reiniciar (recomendación 1.4.3). Dicho de otra forma: no es un tratamiento que se empieza y se olvida, sino uno que se revisa. Y en abril de 2026 la guía ajustó sus recomendaciones sobre sangrado vaginal no programado durante THS sistémica (modificó la 1.8.4 y añadió la 1.8.5) para alinearlas con la guía de sospecha de cáncer: un sangrado inesperado mientras se toma THS es motivo de consulta, no algo que se espere a ver si se va solo.

Grupo 2: las opciones no hormonales con receta

Existen fármacos no hormonales dirigidos específicamente a los sofocos. NG23 recoge fezolinetant como opción para síntomas vasomotores moderados-graves cuando la THS no es adecuada (recomendación 1.5.3). En España, el registro de la AEMPS (CIMA) lo recoge como autorizado desde diciembre de 2023, comercializado y con receta. Que además esté financiado por el Sistema Nacional de Salud es otra cuestión que hay que comprobar aparte: autorizado, comercializado y financiado son tres cosas distintas. Aquí explicamos qué es y qué se sabe de fezolinetant, la pastilla no hormonal para los sofocos.

La otra opción que NG23 sitúa en este terreno no es un fármaco: la guía recomienda considerar terapia cognitivo-conductual específica de menopausia para los síntomas vasomotores, y la plantea en tres escenarios distintos —añadida a la THS, cuando la THS está contraindicada y cuando la persona prefiere no tomarla (recomendación 1.5.2). Que una guía clínica coloque una intervención psicológica en el mismo apartado que los sofocos suele sorprender, pero ahí está.

NG23 contempla además considerar THS para los síntomas depresivos que no cumplen criterios de depresión y que aparecen a la vez que el resto de síntomas menopáusicos (recomendación 1.5.21, de 2015 y modificada en 2024). Es un matiz fino: hablamos de ánimo bajo que arranca en el mismo momento que los sofocos y el insomnio, no de un cuadro depresivo establecido, que se aborda por su propia vía.

Grupo 3: lo local, que no es lo mismo que lo sistémico

La sequedad vaginal, el escozor y el dolor en las relaciones tienen su propio capítulo, con tratamientos que actúan en la zona y no en todo el cuerpo. Aquí NG23 sí es explícita con una tecnología muy anunciada: recomienda NO ofrecer láser vaginal para los síntomas genitourinarios de la menopausia salvo dentro de un ensayo aleatorizado (recomendación 1.5.20). Es un ejemplo útil de que "nuevo" y "tecnológico" no equivalen a "probado". Desarrollamos el tema en el artículo sobre sequedad vaginal y dolor en las relaciones.

Grupo 4: los complementos alimenticios del herbolario

Isoflavonas de soja, cimicífuga, aceite de onagra, mezclas de vitaminas con nombres evocadores. Legalmente son complementos alimenticios, no medicamentos: eso significa que no han pasado el mismo proceso de evaluación de eficacia y seguridad que un fármaco antes de llegar al estante. No implica que sean inertes ni que da igual tomarlos —algunas plantas interaccionan con medicación—, sino que la exigencia de prueba es distinta.

Lo que dice NG23 de estos productos es prudente: reconoce que hay alguna evidencia de que las isoflavonas o la cimicífuga alivian los sofocos, pero advierte de que hay muchos preparados distintos, de que su seguridad es incierta y de que se han descrito interacciones con otros medicamentos (recomendación 1.4.7). Si te interesa el detalle de qué se ha estudiado en cada planta, lo repasamos en fitoestrógenos, isoflavonas y suplementos para la menopausia.

Por qué unas cosas exigen receta y otras no

La receta no es un trámite burocrático heredado: es el mecanismo que obliga a que alguien evalúe tu caso concreto antes de que tomes el producto. Toda la arquitectura de NG23 apunta ahí. La recomendación 1.4.1 pide discutir con la persona los beneficios y riesgos de cada opción de manejo de la menopausia. La 1.4.2, tratar explícitamente dosis, duración y tipo de THS. La 1.4.3, revisar todo eso en cada revisión. Nada de eso ocurre en el mostrador de una tienda, y no puede ocurrir por escrito en un artículo como este: lo que aquí se explica es el mapa, no la elección.

De ahí también que en España no veas anuncios de medicamentos de prescripción dirigidos al público. Es una consecuencia lógica del mismo principio: la decisión de tomar un fármaco con receta no se toma por publicidad, se toma tras una valoración clínica.

En resumen, y qué puedes hacer hoy

Lo que hay que retener: "pastillas para la menopausia" no es una categoría, son cuatro mundos distintos. La guía de referencia recomienda ofrecer terapia hormonal para los sofocos, descarta el láser vaginal fuera de ensayo y recuerda que la seguridad y la calidad de los preparados no regulados pueden ser desconocidas. La diferencia real entre unas opciones y otras no es el envase: es si alguien ha evaluado tu caso. Lo que sí existe hoy en España es un tratamiento de menopausia por telemedicina con evaluación previa, prescripción cuando procede por un médico colegiado y seguimiento continuo, incluida la revisión periódica que pide la guía. Si quieres empezar por lo concreto, puedes comprobar si eres apta en unos minutos.

Fuentes

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Preguntas frecuentes

¿Hay alguna pastilla sin receta para los sofocos que funcione?

Lo que se vende sin receta son complementos alimenticios, y su nivel de prueba no se parece al de un medicamento. NICE reconoce que hay alguna evidencia de que las isoflavonas o la cimicífuga alivian los sofocos, pero advierte de que los preparados varían mucho, su seguridad es incierta y se han descrito interacciones con otros medicamentos. Si los sofocos te condicionan el día a día, compensa una valoración médica antes de ir probando botes.

¿Existen pastillas para la menopausia que no sean hormonas?

Sí. La guía NICE recoge fezolinetant, un fármaco no hormonal con receta, para sofocos moderados o graves cuando la terapia hormonal no es adecuada; en España figura en el registro de la AEMPS como autorizado, comercializado y con receta. La misma guía propone también una opción que no es un fármaco: la terapia cognitivo-conductual específica de menopausia, útil sola o junto a la terapia hormonal.

¿Cuánto tiempo se puede tomar la terapia hormonal para la menopausia?

No hay un plazo fijo igual para todas. NICE pide hablar de la duración prevista desde el principio, revisar beneficios y riesgos en cada control y explicar que los síntomas pueden volver al dejarla, con la opción de retomarla si hace falta. Se decide con quien la prescribe y se reevalúa con el tiempo.

¿Es normal sangrar si tomo terapia hormonal?

Durante los primeros 6 meses, o en los 3 meses siguientes a un cambio de dosis o de preparado, el sangrado es un efecto frecuente de la terapia hormonal sistémica, según NICE. Fuera de esos plazos, un sangrado no programado es motivo de consulta sin esperar a ver si se va solo: casi siempre tiene explicación benigna, pero tiene que valorarlo un profesional.